Cobra
por Cobra.
El cine de acción clásico, de muchos tiros y poca trama, de machotes sin miedo a morir pero tratando de imponer una auténtica justicia tiene muchas portadas. Pero en este mundo el podio está coronado por un tipo de ojos tristes ocultos bajo unas gafas oscuras. Absolutamente nadie le ha arrebatado el trono pese a los buenos aspirantes, y la razón es que su ley hoy más que nunca sigue siendo válida.