¡REGÍSTRATE!
ó COMENTA

 
May 27 2010

El jinete pálido

por Cobra.

Con predicadores así habría menos tonterías

8.0

El jinete pálido

Hubo un tiempo y un lugar donde el predicador, una persona recta y generosa guiada por la fe recorría su incierto sendero dispuesto a prestar ayuda. En ocasiones por propia voluntad pero otras por ser un alma atormentada buscando su redención. Una vida carente de lujos y de ataduras incapaz de callar los demonios interiores, un hombre que ha conocido la muerte y cuyo temor a sí mismo es superior a cualquier amenaza. El que puede marcar la diferencia y sólo las plegarias o la providencia podrán hacerlo llegar en el momento más indicado.

Si nos obligasen a punta de pistola mencionar lo que más destaca de esta película es sin lugar a duda la simplicidad que sustenta, sin embargo un crisol de detalles la enriquecen para no permitir alejarnos de la pantalla, saboreando cada segundo del metraje. Y es que mencionar las virtudes de Clint Eastwood como director suena ya repetitivo: Gran Torino, Sin Perdón, El Intercambio, Cartas desde Iwo Jima, El sargento de Hierro,… Si las sumamos a las que aparece meramente como actor los fans, entre los que me incluyo, tenemos bastante donde escoger. Una suerte, dicho sea de paso. Un abanico donde no sólamente podemos verle como la temible figura a la que nos acostumbró sino que nunca ha sentido temor de experimentar otros registros.

Aunque es bastante patente las semejanzas con el film Raíces Profundas de George Stevens todo el mundo lo negará descaradamente, pero ya sea usando la palabra homenaje o tributo, o la fea y en este caso equívoca “remake”, sería erróneo no mostrar que el argumento de unos honrados trabajadores necesitados de ayuda, que aparece casi por mediación divina es muy similar en las dos. Claro que con ese lavado de cara y esa remodelación de arriba abajo consigue medianamente despegarse del film original, además da mucho más juego un campo de mineros que una granja asediada por un terrateniente, aunque éste sea igual de tirano en ambas películas. Ahí están las dos para compararlas y ver las bondades de una y de otra, pero nosotros seguiremos nuestro rumbo como si la película se hubiera parido tal cual y sin epidural. Como si no fuese pecado inspirarse o basarse en otras películas, me gustaría saber qué sería de éste género si no se pudiesen basar unos en otros, “Oiga que no puede asaltar una diligencia que eso ya se ha visto mucho, y ni se le ocurra disparar a algún indio”. Es exagerarlo todo un poco, pero por menos que eso se han descrito películas como plagio. Al menos me alegro que esta vez fuese una adolescente diciendo “Todos te queremos, yo te quiero” que no el niño raro de Raíces Profundas con su “Shane, ¡Vuelve! ¡Vuelve!”, ese niño daba mala espina con su perro pulgoso.

Hay algo clave en la película, y no ahondaré más o si no tendré que advertir de Spoilers, pero se refiere al personaje de Eastwood . Muchos son los detalles como el título referenciando un pasaje bíblico, el rol eclesiástico que desempeña en la película, las súbitas apariciones en los momentos clave cuya casualidad es exagerada, la actitud bondadosa con los dignos y temible con los malvados y por último la figura ensombrecida como si regresase de la muerte. Si esto fuese poco lo más obvio es cuando en respuesta al rezo de la joven Megan el Predicador aparece mientras citaba la aparición de la muerte en forma de jinete en su montura blanca, más claro el agua. Demasiados detalles como para no pensar a mitad del film que el protagonista sea una entidad divina. Vale, padece los deseos carnales, pero si hemos regresado de la tumba seguro que es de las primeras cosas que nos apetecería hacer. En definitiva cada uno puede sacar sus propias conclusiones y decantarse por un ser humano o un enviado, pero en caso de ser esto último, qué sería más indicado, decir que procede del cielo, o del infierno.

Bueno, todo lo mencionado antes es lo que se suele decir esta película, se suele recalcar también las influencias de John Ford o Don Siegel que eso debe dar bastante información a los entendidos, entre los que claramente no puedo incluirme. Yo prefiero decir que ese regusto a cine de Oeste clásico impregna la cinta de manera patente, los personajes quedan marcados y diferenciados sin lugar a dudas separándolos desde el primer momento, desplazando sin sutileza alguna al espectador a una postura predefinida, odiar a los malos que son muy malos y compadecer a los buenos, que son muy tontos. Por supuesto el justiciero comparte los dos mundos porque tiene un pasado criminal que lo tortura, pero debe hacer el bien sin cobrar ni recibir nada a cambio, de ahí la parte tonta. Con una película así, sin medias tintas no hay que explicar nada al público infantil.

A quién no le va a gustar la figura del vaquero solitario de pasado incierto pero tenebroso y un futuro desesperanzador y enigmático. El gancho estaba ahí y el perfecto resultado de guión y dirección terminó por encumbrar esta cinta a los más altos lugares, convirtiéndola en visita obligatoria del género. Yo por mi parte hay algo que me encanta de esta película y es que si bien el personaje del predicador demuestra una presencia demoledora y se come la escena, en su ausencia el juego de los personajes y su relevancia en el film es lo suficientemente trascendente que hacen que el ritmo y la historia no decaiga sin echar en falta al jinete pálido, son esos detalles y esas definiciones de sus vidas las que justifican no ya sólo su presencia o sus motivaciones sino el desarrollo de los acontecimientos, eso no es nada fácil de transmitir. Desde el indeciso Hull (Michael Moriarty) que cuida de Sarah (Carrie Snodgress) y de su hija Megan (Sydney Penny), sin ponerle la mano encima a la madre. Hasta el celoso y desafortunado Spider (Doug McGrath) que ante su mayor hallazgo de oro sólo consigue que lo maten, aunque eso se convierte en el inicio de la ola justiciera. Y vosotros diréis, pues menuda capullez, y es cierto, pero es genial que una película basada en un sólo personaje pueda avanzar y predecir acontecimientos sólo con la mera muerte de un perro, ser una chica independiente y atrevida a punto de ser violada o una antigua esposa a la que le gustan los tipos duros, pequeños grandes detonantes.

¿Dónde podría comprar unas espuelas que suenen así? Seguro que lo habéis pensado alguna vez, porque hacen un ruido que otorga carisma instantánea, además te dejan andar con soltura y en el caso de huir de asesinos especializados en dar caza a expertos pistoleros se quedan completamente en silencio, magia. Eastwood que es capaz de dos cosas, helarte con su mirada y despellejarte la cara si te da un beso con barba de tres días dejó patente en esta película que sus años lejos de las películas del Oeste antes de El Jinete Pálido no le hicieron perder su instinto y su experiencia. Aunque ahora bien y tras el visionado de la película ¿deberíamos enmarcarla en género Fantástico? Porque como hemos visto razones no nos falta, ademas esto se potencia si añadimos los detalles de la facilidad con el que el Predicador seduce a Sarah, o el tamaño de las pepitas de oro que se encuentran en el río.

Cuando las cosas tienen que cambiar a veces hay que recurrir a los golpes, y no hablamos de tambores ni de taconeos, sino de la ley del más fuerte. Ese es el mensaje más claro que el film nos deja, puede que sea un Predicador, un ángel, demonio o el Ratoncito Pérez pero a veces ante una opresión que no atiende a razones ni a lógica hay que prescindir de todo tipo de tapujos y responder con eficacia, hay que saber devolver el mensaje. Ahora bien, conociendo el Predicador lo que iba a pasar, habiendo rechazado el soborno de Coy Lahood (Richard Dysart) y recibiendo la amenaza de traer al Comisario matón, con todo eso que estaba clarísimo que iban a llover balas ¿tuvo que esperar a una muerte para actuar? Joder, de cara al espectador estaba claro el motivo pero esto es como si se hubiera sentado a la sombra a leer el periódico hasta que ya fue demasiado tarde. En fin, en realidad se debe ver como el acto heróico por parte de los buscadores de oro, no se fueron ni cuando el Predicador se había marchado, aunque fuese a buscar sus armas, que ya podías tenerlas en una mochila como todo el mundo. Resistieron, plantaron cara y así respondió el terrateniente. Era hora de las tortas.

Por último advertir que pese a todo, la aparición de escenas de lucha y disparos es muy escasa, repartiéndose lo suficiente e inteligentemente bien como para no caer en el error de considerar la acción como el principal atractivo o el motivador de la acción. No avanza la historia a base de pólvora, si bien es el aciago final que desde el primer momento estamos deseando ¿no es maravilloso? Por esto y numerosas virtudes esta cinta se convierte en cita obligatoria para los amantes del buen cine, ya sean aficionados o no al género Western. Porque esta historia nos va a sonar, porque sus elementos los conocemos y cientos de veces los hemos visto pero nos sorprenderá que nada nos resultará repetitivo. Sólo queda agradecer a Eastwood su maestría y su regalo, para nosotros y para siempre. Grande. Imperdible. Obligatoria.

Es lo que tiene la vida, bastante complicado es vivir en precarias chozas de madera en un poblado junto al río dedicándose a la búsqueda de oro como para que encima unos vaqueros enfurecidos aparezcan destrozándolo todo, golpeando, asustando a todo el mundo y si esto fuera poco matando de un disparo al pobre perro de Megan. Las tierras que ocupan estos colonos están en el punto de mira de un despiadado terrateniente que no cesará en su intento de echarlos de ahí a cualquier precio. Megan entierra a su perro con un lamento de pérdida de la esperanza y clamando un milagro. La mezcla de imágenes en ese preciso instante lo dice todo, un jinete cuya procedencia se desconoce atraviesa el páramo, como si de una respuesta se tratase. El cielo envía su ángel exterminador a solucionar un problemilla, sin rodeos ni confusiones.

Hull Barret es uno de los mineros, un hombre honrado, valiente ante la necesidad que se marcha al pueblo a por provisiones y repuestos para arreglar los destrozos, pero allí están los esbirros de Coy Lahood, los vaqueros que fueron a intimidarlos y comienzan a darle una paliza. En ese momento un extraño interviene salvándolo casi sin inmutarse y dejando por los suelos a los cuatro matones. Hull está agradecido y le invita a subir a las montañas con él para darle un techo en agradecimiento. Con él vive Sarah y su hija Marlen que lee en ese preciso instante una cita de la Biblia “Y yo miré y contemplé un caballo blanco y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno le seguía”, justo cuando el solitario vaquero aparece en la ventana como si de un fantasmagórico espectro se tratase. Tras asearse y cambiarse de ropa descubren que en realidad es un Predicador, con espuelas eso sí, que grande por Dios.

Hull le presenta los hechos y el conflicto por la tierra. El Predicador no piensa estar allí de gorra sin ayudar así que Barret le muestra que siempre ha querido destrozar una piedra gigante que yace en el lecho del río. Juntos comienzan a golpearla, símbolo de que para conseguir una gran meta hay que ir dando pequeños pasitos. La pelea con el forajido llega a los oídos de Josh LaHood (Chris Penn) que va a tratar de solucionarlo rápidamente, presentándose en el Campamento con uno de sus matones más grandes Club (Richard Kiel), quien primero demuestra su fuerza rompiendo en dos la gran piedra pero después recibe un castañazo en las innombrables partes cuando trata de agredir al Predicador. Menudo dolor. Parece que habrá que buscar otro tipo de medidas disuasorias porque lo único que ha conseguido con eso es que los mineros recobren un poco su confianza.

Hull encuentra una pepita de oro, la suerte les sonríe. Van al pueblo a comprar más suministros y pagar las deudas con los bondadosos tenderos Ma (Fran Ryan) y Jed Blankenship (Richard Hamilton). Mientras Hull está en la tienda el Predicador tiene una charla con Coy LaHood, allí tratan de sobonarle pero con alguien así es difícil conseguirlo. Parece que el diálogo no funciona así que Coy le amenaza, va a traer a Stockburn (John Russell), un comisario que en realidad es una especie de mercenario bastante aclamado y a quién el Predicador parece conocer. Aunque al final hay una especie de trato, mil dólares por denuncia presentada y se marcharán del valle. Hacen una votación entre los buscadores de oro para decidir si aceptan, pero no están dispuestos a huir de esa manera tan cobarde, tienen un hálito de orgullo al que se acogen para comprobar que aún están vivos.

Megan está enamorada del Forastero, una historia rara la de esta niña, independiente, fuerte y valiente, pero un poco loca. El Predicador sabe perfectamente lo que va a pasar y se va en busca de sus armas, este es el paso definitivo, el giro al infierno que se esperaba, el alzacuellos, el símbolo de la fe iba a cambiarse por otros mucho menos pacíficos. En el campamento piensan que los ha abandonado y la cosa se agrava cuando LaHood dinamita el arrollo por no haber aceptado el acuerdo. Los mineros vuelven a perder las esperanzas pero cuando Spider Conway (Doug McGrath) encuentra una pepita del tamaño de un balón de fútbol, ven que aún hay esperanzas. Como dijimos antes Megan es bastante independiente y paseando con el caballo va hasta el complejo minero de LaHood, donde grandes impulsores naturales de agua hacen el trabajo de manera más eficaz que en el Campamento. Alli los hombres de LaHood la raptan y a punto están de violarla cuando de nuevo el Predicador aparecido de la nada lo evita. Fugazmente podemos ver como Club lo hubiera evitado, es un buen tipo al fin y al cabo.

Stockburn ha llegado a la ciudad, no se cree que un sólo Predicador haya hecho todo eso. Spider está en pleno júbilo, feliz, borracho y encarándose con LaHood sólo consigue que el comisario y los suyos lo maten. Entre lo de Megan y lo de Spider el detonador ya se ha pulsado. El Predicador sabe que esta es la ultima noche antes del enfrentamiento final, Sarah le acompaña y le confiesa que se casará con Hull. Pero a ella le molan bastante los pistoleros y cae rendida a sus encantos, no quiere arrepentirse de no haber hecho lo que el cuerpo le pedía. El Predicador no lleva el alzacuellos, así tendrá que quitarse menos ropa al acostarse con Sarah. Las voces del pasado son una paranoia la verdad algo ridícula, pero bueno, bien que le viene al Predicador. Es un buen momento para explicar que Sarah y Megan fueron abandonadas sin la oportunidad de despedirse de su marido y padre respectivamente. Al relacionarse con el Predicador ven en él el reflejo de la figura del hombre que les hizo eso proyectando sobre el las inquietudes y conflictos que les hubiese gustado resolver. Sarah lo hace a base de movimiento de caderas pero Megan no puede casi ni agradecerle que la rescatase, por ahora.

Hull acompaña al Predicador, armados con dinamita destrozan el poblado minero de LaHood. La justa venganza no ha hecho sino empezar, el Predicador consigue que Barret se baje del caballo para espantar al animal dejándole allí, la última confrontación la piensa librar él sólo. Llega a la tienda y se toma una taza de cafe mientras los hombres de LaHood se disponen a entrar, aunque al más puro estilo de pistolero templado los elimina sin problemas. Los ayudantes de Stockburn es otra historia, a éstos los mata uno a uno en distintas partes del poblado, moviéndose como si de un fantasma se tratase y acabando con ellos con la misma sangre fría con la que éstos han matado a cientos de personas por dinero. Plantado en mitad de la calle espera a Stockburn, quien se acerca sin aún haberle reconocido. Tras verle y exclamar el “¡Tu!” trata de desenfundar pero el miedo le bloquea. El Predicador es un fantasma del pasado, un muerto que regresa. Unas balas que acaban con la vida de Stockburn. En el último momento Hull interviene matando a Coy que estaba a punto de disparar por la espalda al Predicador. El forastero se marcha pero antes dice “Un paseo largo” una frase algo cómica ¿o no? parece demasiado representativa, tanto que hasta podría indicar que no habría que ser un fantasma, un ser todopoderoso, ni un enviado de Dios para aparecer en el lugar en el momento adecuado, toma mensajito con múltiples interpretaciones.

Y con la imagen de la montaña de fondo el forastero se aleja. Megan llega en ese momento, quiere despedirse como sea de él y gritando al cielo, convencida de que su voz será oída lo hace. Un final a la altura donde el cabalgar del predicador a un destino incierto deja ese sabor en la boca a excelencia. Una magnífica película, con un cierre cuyas escenas de disparos no quiebran de ningún modo con la paulatina forma en la que llegamos al final. Una película trascendental para el resurgir de este género y no es para menos. Tanto pensando en la figura del Predicador como un elegido de los dioses, como con nuestra propia elucubración sobre su procedencia, el mensaje no se ve afectado y los puntuales matices para resaltar los valores de la valentía, de superación y luchar contra las adversidades están ahí. Cuestiones atemporales ya sea una película del Oeste, Bélica o Romántica, de ahí que una cinta como esta resulte perpétua, algo incuestionable. Para disfrutarla ahora y siempre.

Matones: ¿Por qué no nos hablas de tus mujeres Barret? ¿Te follas sólo a la madre o a la hija también? A lo mejor se las folla a las dos (risas). La pequeña es muy jovencita ¿no crees? Sí, apuesto a que está tan jugosa como una almeja de agua dulce. ¿Qué se necesita para rogar que pelees como un hombre?
Hull Barret: No he venido aquí para pelear.
Matones: Entonces ¿a qué has venido?

Predicador: No deberíais jugar con cerillas.

Predicador: No hay nada como un buen pedazo de nogal.

Predicador: Si ha de esperar aque la mujer se decida puede que la espera sea larga.
Hull Barret: Sí, supongo que sí.
Predicador: Mientras tanto por qué no me pone a trabajar.
Hull Barret: Oh, no, no podría hacer eso, bueno si hubiera algún trabajo espiritual…
Predicador: El espíritu no vale un pimiento sin un poco de ejercicio. Dígame por donde empiezo.

Coy LaHood:¿Por qué no dejar que la ciudad sea su parroquia? Más aún ¿Por qué no le construyo una iglesia nueva?
Predicador: Bueno, creo que para un predicador esa oferta sería una tentación.
Coy LaHood: Ya lo creo.
Predicador: En lo primero en que pensaría es en comprarme un vestuario totalmente nuevo
Coy LaHood: Se lo haríamos a la medida.
Predicador: Entonces comenzaría a pensar en la colecta de los domingos.
Coy LaHood: En una ciudad tan rica como LaHood ese predicador sería un hombre con una gran fortuna.
Predicador: Por eso no funcionaría, no se puede servir a Dios y al Diablo. Al Diablo de la avaricia.

Megan Wheeler: Creo que te amo.
Predicador: Eso no tiene nada de malo, si hubiera más amor en el mundo, seguramente habría menos muertos
Megan Wheeler: Entonces no habrá nada malo en… hacer el amor.
Predicador: Creo que será mejor que practiquemos con el espíritu antes de pensar en lo otro.

Voces: ¡Predicador!
Sarah: ¿Qué es eso?
Predicador: Una voz del pasado.
Voces: ¡Predicador! ¡Predicador!
Predicador: Sarah, cierra la puerta.
Sarah: ¿Quién eres? ¿Quién eres tu, realmente?
Predicador: Bueno, la verdad es que no importa ¿no?
Sarah: No.

Spider Conway: Una pepita, me gustaría encontrar una grande. Se la metería por el culo a LaHood hasta que le saliera por la boca.

Coy LaHood: Es una lástima, durante un tiempo los tuve asustados. Pero llegó un predicador y les llenó la cabeza de tonterías.
Stockburn: ¿Un predicador?
Coy LaHood:Encargate de él, y también de los demás. Me avergonzó delante de mis hombres y les pegó a cuatro de ellos.
Stockburn: ¿Un predicador hizo eso?

Hull Barret: (El predicador espanta el caballo de Barret) ¿Qué demonios está haciendo?
Predicador: Es usted un buen hombre Barret, cuide bien a Sara y a la chica.

Ma Blankenship: Aquí tienes, muy caliente.
Predicador: Creo que usted y el señor Blankenship deberían dar un paseo.

  • FICHA TÉCNICA
  • Año
  • 1985
  • País
  • EEUU
 

16 Comentarios en El jinete pálido »

  1. #1

    May 28 2010

    Cosechadel66 - 09:45

    Peliculón!!!

    Carpe Diem

    • #2

      May 28 2010

      Cobra - 18:04

      (8/10)

      ¡Como una catedral!
      Gracias por pasarte y un saludo Cosechadel66

  2. #3

    May 28 2010

    Pliskeen - 13:51

    Una reseña muy completa, sí señor.
    Una notable película, y una de las más místicas de Eastwood, junto a “Infierno de cobardes”.

    Es una lástima que el western esté tan infravalorado actualmente. La errónea creencia que es un género limitado al “cowboy vs indios” le ha hecho mucho daño. Son muchas las historias atemporales de los westerns. Historias que van más allá de las delimitaciones propias del género. Desgraciadamente, los prejuicios no dejan que muchos las aprecien.

    Saludos ;)

    • #4

      May 28 2010

      Cobra - 18:12

      (8/10)

      Cuanta verdad, primero porque Infierno de cobardes es otro peliculón que algún día hay que comentar y después por el hecho de que el género Western tenga pocos adeptos porque mucha gente lo considera exhausto, con el montón de películas del Oeste que han inspirado a otros géneros demostrando la gran cantidad de ideas y argumentos que se han utilizado. Esperemos que algún día vuelva alguna tendencia que retome un mundo y un entorno que tanto puede llegar a fascinar.

      Muchas gracias por visitarnos y un saludo Pliskeen (Espero que nuestro Plissken local no te considere un rival ;) )

  3. #5

    May 28 2010

    Pliskeen - 13:54

    Por cierto, quedas enlazado en mi blog.

    ;)

    • #6

      May 28 2010

      Cobra - 18:14

      (8/10)

      Gracias, lo mismo digo y ya sabes, esta es tu casa siempre que quieras.

  4. #7

    May 28 2010

    El Confesor - 22:42

    Sobra palabras ante esta película, solo puedo decir que muy baja la nota que le has puesto jajajaja

    • #8

      May 29 2010

      Cobra - 12:44

      (8/10)

      Jeje ¡ya podrías registrarte y votar también la película!
      Gracias por pasarte Confesor, un saludo.

  5. #9

    Jun 8 2010

    serreina - 01:56

    Muy buena reseña, es un peliculón, hace tiempo que no la veo, y me has dado ganás de revisarla, que de vez en cuando un poco de Clint no viene nada mal.

    Un abrazo amigo

    • #10

      Jun 8 2010

      Cobra - 16:59

      (8/10)

      Gracias Serreina, es bueno verte de nuevo por aquí y volver a leer tus reseñas. Eastwood nunca viene mal y como siempre suele alegrarnos el día.
      Otro saludo de vuelta.

  6. #11

    Jun 15 2010

    lucas (OTRO BLOG DE CINE) - 06:26

    Hola NOSEDECINE la verdad que es la primera vez que entro y esta muyyy bueno tu blog/página. Me gusta la ironía, y sobre tu nota sobre una de las mejores peliculas de Eaastwood, te soy honesto, no leí todo porque es muy largo, pero me gustó lo que leí, perdón por dar un juicio de valor sin leerlo toodo pero es tarde. Un saludo señor siga asi je.

    • #12

      Jun 15 2010

      Cobra - 11:37

      (8/10)

      Bienvenido Lucas, la verdad es que es un texto largo, para que engañarnos, a mí también me costaría leerlo todo. Los suelo hacer así porque actualizo poco la página, demasiadas ocupaciones y claro cuando me pongo a escribir me extiendo bastante, demasiado diría yo, y en ocasiones se hace pesado de leer. Me alegra tu visita y tu comentario. Esta es tu casa siempre que quieras y me apunto tu blog que no lo conocía, mea culpa.
      Un saludo.

  7. #13

    Dic 3 2010

    Bandeja de Plata - 19:14

    Brutal crítica y comentario a esta gran película.
    No se te escapa nada, y eso es muy meritorio teniendo en cuenta la complejidad de la película, y coincido casi plenamente con tu interpretación sobre este maravilloso western.
    Ya te lo había dicho en alguna otra ocasión, gran trabajo Cobra.

    • #14

      Dic 4 2010

      Cobra - 10:25

      (8/10)

      Muchas gracias por tus palabras Bandeja de Plata.
      Como siempre he tratado de reflejar fielmente mi interpretación y cuando una película alcanza una cotas de calidad como esta, comentarla se convierte en todo un placer.
      Me alegro mucho que coincidamos y que ambos disfrutemos de este peliculón.
      Un gran saludo y aprovecho también para felicitaros por vuestra excelente página.
      Esta es tu casa siempre que lo desees

  8. #15

    Ago 13 2012

    Antonio - 19:54

    Voy a copiar lo que puse en otro foro sobre esta película.

    O yo he visto otro jinete pálido o los que la glorifican lo hacen sin criterio por ser una película de Clint Eastwood. Para empezar la película hace aguas desde el principio. Cuando golpea a los 4 tontos de LaHood se ven muy falsos los golpes y ademas los tipos se forman para recibir su paliza de uno en uno en vez de llegarle todos juntos. Luego tenemos al Eastwood rompe corazones, lo que no se entiende es que llegue en la mañana y para la noche la niña ya lo esté amando y celando de su madre, Y cuando la madre le va a decir que prefiere quedarse con su minero tonto se despide con un buen acostón y como la hija no pudo “despedirse” sale en su búsqueda frenética para que le de su “bendición” el predicador. Luego está el malo que resulta que no es tan malo porque no ha matado a nadie y solo es un poco avaro, lo cual no es suficiente motivo para que el espectador lo odie. Pero no pasa nada, agarramos a un tonto minero que se encontró una piedra de oro enorme en un charquito que todos habían repasado buscando oro y en una de las actuaciones más falsas lo ponemos delante de la casa del avaro y hacemos que cuando los malos le rompan su piedrita éste intente matar a los malosos y estos lo asesinen en defensa propia, porque los malos no sacaron la pistola hasta que Spyder lo hizo, lo cual nos hace ver que no son tan malos tampoco. Lo del complejo minero es de risa, tienes menos empleados que una panadería de barrio y eso si, todos más cobardes que los tres cerditos.

    Enumero algunos de los fallos de la película. Demasiados primeros planos sin sentido de la niña y que no aportan nada (eso si, muy guapa) Diálogos forzados de todos los actores en los que ninguna convencen, ni el malo LaHood Escenas forzadas como el amor de la niña. La presencia de Spider en la casa de LaHood para que lo mataran y justificar la venganza. La visita de la niña al campamento minero para forzar el intento de abuso y la coincidencia de Clint en el momento justo para hacenos ver lo malo que era LaHood Jr. El momento en que el gigantón se vuelve bueno por arte de magia, pero eso si, a la niña no la ayuda cuando la están a punto de violar. Los cartuchos de dinamita que explotan instantáneamente en la construcción minera, pero los que arroja a las casas de los mineros tardan el triple en explotar para que los mineros salgan, ja ja. Se supone que Clint iba llegando al pueblo cuando defendió al minero tonto (y cornudo) y resulta que cuando prepara la venganza retira su pistola de la caja de seguridad banco? El final es lo peor de todo, los va matando uno a uno y pareciera que a esos malos tan bien preparados se les perdió las llaves del coche y las estaban buscando en vez de intentar volver a juntarse para defenderse mejor y acabar con el bueno buenísimo de Eastwood.

    Ya no sigo porque este film hace que me ponga malo y eso que no soy muy exigente con las películas, pero no hay por donde cogerlo. Lo de la fotografía podría salvarse, pero para eso tenemos a National Geographic para los paisajes.

Trackbacks / Pingbacks »

  1. May 27 2010

    Trackback » Bitacoras.com - 20:34

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hubo un tiempo y un lugar donde el predicador, una persona recta y generosa guiada por la fe recorría su incierto sendero dispuesto a prestar ayuda. En ocasiones por propia voluntad pero otras por ser un alma atormentada bus……

  2. May 28 2010

    Pingback » Tweets that mention El jinete pálido | No sé de cine -- Topsy.com - 17:21

    [...] This post was mentioned on Twitter by Nosédecine, Nosédecine. Nosédecine said: El jinete pálido http://goo.gl/fb/A6gHb #Cine [...]

 

Deja un comentario

Podrás votar si te Registras y estás Identificado

Notifícame por E-mail de nuevos comentarios.

¡¡Recuerda que no vamos de listos!! »