Una noche en la ópera
por Cobra.
Los Hermanos Marx nos dejaron algunos de los mejores momentos del cine de todos los tiempos, películas irrepetibles que resisten al tiempo y al olvido. Una noche en la ópera es sin lugar a duda una de sus mayores joyas, la comedia hecha arte.
En esta cinta sólo aparece el trío más famoso de los Hermanos, Groucho Marx que hace de Otis B. Driftwood, Chico Marx en el papel de Fiorello y Harpo Marx de Tomasso. Admitámoslo, ellos son los que realmente han dado siempre todo el juego así que no echaremos de menos a Zeppo Marx. Como ya habían hecho siete películas siendo cuatro, era hora de un cambio para mostrarse como un trío, renovando su imagen y apaciguando un poco el carácter caótico de sus personajes, solo un poco eh, haciendo una película más ordenada, estructurada e igual o más entretenida.
Siendo uno de los países más privilegiados en lo que a doblajes se refiere tenemos aquí un serio encontronazo de pareceres. Por un lado gran parte de la comicidad, gadgets y chistes se pierden con la adaptación a nuestro idioma, pero siendo comprensivos, pensando en la época en la que se hizo y que tampoco hay que ser tan quisquillosos, el trabajo realizado no creo que deje pensar a nadie que la película esté destrozada. Personalmente me río casi tanto doblada como en versión original, debe ser que aún recuerdo las carcajadas de las primeras veces que la ví.
En el año 1935 cuando se hizo esta película, no bastaba con hacer reír, la oferta cinematográfica aún no mareaba a los que cambian los carteles de los cines. Por eso había que entretener en muchos sentidos a los espectadores, esto se traduce en una historia de romanticismo, largas escenas teatrales, auténtica ópera cantada y como no hilvanarlo todo con humor y con ese estilo que solo esos genios sabían hacer. También hay que pensar en el sufrido pasado de los hermanos Marx por teatros de mala muerte y mal pagados, de ahí las escenas tan atípicas como Chico y Harpo tocando el piano o el arpa, un tributo a su historia.
Sin embargo si algo puede chocar con el espectador actual, es precisamente la mezcla de géneros, no todos están preparados para ver auténticas escenas de ópera o de baile tan extensas y claramente desmarcadas del resto del film. Pero al margen de la calidad que esas partes también desprenden, es imposible que la brillantez de Una Noche en la Opera se vea afectada. Ver alguna película de los Hermanos Marx no sólo es recomendado sino obligado, y si tienes que decidirte por conocerlos por primera vez, no te lo pienses y comienza con ésta, porque verla es todo un privilegio.
El argumento se podría resumir con el breve periplo de sus personajes, por un lado Otis B. Driftwood está ayudando a dar a conocer en sociedad a la Señora Claypool(Margaret Dumont), claro que a su vez está tratando de aprovecharse de ella mediante una sutil pero nunca seria seducción. Tratando de recobrar la confianza de ella después de llevar mucho tiempo sin conseguir nada intenta contratar para la nueva temporada de la compañía de Opera al gran tenor Lassparri, pero en vez de eso acaba conociendo a Fiorello y Tomasso, que le seguirán a todos lados a partir de ahí.
Lassparri que es un aclamado tenor pero a la vez una persona malvada y egoísta trata de romper la relación de amor entre la cantante Rosa (Kitty Carlisle) y Riccardo (Allan Jones). Driftwood, Fiorello y Tomasso harán todo lo posible por impedir que Lassparri se salga con la suya y usando sus artimañas consiguen que en el gran estreno en Nueva York de la ópera sea Riccardo quien cante con Rosa y se gane el reconocimiento del público. Hasta llegar ahí se sucederán varias situaciones a cuál más absurda, con el dueño de la compañía Herman Gottlieb (Sig Ruman), con los aviadores, el inspector o con cualquiera que se cruce en sus caminos.
Si alguna vez has leído, visto o escuchado algo sobre los hermanos Marx, con mucha probabilidad alguna frase o escena ha salido de esta película. Porque de todo el repertorio de gadgets de humor que se mencionan siempre aparece el camarote abarrotado de gente, la archifamosa parte de la lectura del contrato con aquello de “La parte contratante de la primera parte…” o el boicot a la ópera en el teatro. Escenas tan famosas como cómicas que más se disfrutan cuanto más se ven. La naturalidad con que los hermanos Marx impregnan de humor sus escenas salta de la pantalla de igual forma, embargando al espectador e introduciéndolo en la absurda situación.
Criticada por el cambio de estilo de los hermanos Marx sólo se podría decir que se retuerzan de envidia los que piensen así. Porque en esta película se condensa tal cantidad de humor en las situaciones y en las frases, que de cada perla que Driftwood suelta por la boca se podrían llenar libros del buen comediante. Una obra maestra a su alcance que sería inaceptable dejar pasar si ha llegado hasta aquí leyendo.
Camarero: Su cuenta señor.
Otis B. Driftwood: Nueve dólares con cuarenta centavos ¡vaya un abuso! (A su acompañante) Yo que usted no lo pagaría.
Otis B. Driftwood: Mozo ¿Tiene un cerdito de leche?
Camarero: Sí señor.
Otis B. Driftwood: Exprímalo y traiga la leche en un vaso.
Otis B. Driftwood: Para mí será usted siempre mi buena mujer, porque yo la adoro, ea, quería guardar el secreto pero me lo ha arrancado del fondo del corazón, la amo a usted.
Señora Claypool: Y para demostrarme su amor, viene usted aquí a cenar con otra mujer.
Otis B. Driftwood: ¿Esa mujer? ¿Sabe usted por qué estaba con ella? Justamente porque me recuerda a usted.
Señora Claypool: ¿Es cierto?
Otis B. Driftwood: Claro, por eso estoy cenando ahora con usted, porque usted me recuerda a usted, sus ojos, su garganta, sus labios, todo cuanto hay en usted me recuerda a usted, excepto usted. Creo que está bien claro, que me ahorquen si lo entiendo.
Otis B. Driftwood: ¿Me sigue usted?
Señora Claypool: Sí.
Otis B. Driftwood: Pues deje de hacerlo o llamaré a la policía.
Otis B. Driftwood: Así será usted directora de la ópera, así entrará en sociedad, se podrá casar conmigo y la echarán de la sociedad.
(Apoyados Driftwood y Fiorello sobre Lassparri)
Otis B. Driftwood: Camarero dos cervezas.
Fiorello: Camarero, tráigame a mí otras dos.
Otis B. Driftwood: Quiero contratarlo para la nueva compañía de ópera. No sabe que toda América está esperando oírle cantar.
Fiorello: Pues lo que es cantar, canta. Pero no le van a oír desde allí.
Otis B. Driftwood: Bien trataré de que América se venga para acá. ¿Podría embarcar mañana?
Fiorello: Si paga bastante podría embarcar ayer.
Fiorello: Tres dólares. ¿Puede vivir en Nueva York con tres dólares?
Otis B. Driftwood: Como un príncipe, claro que no podrá comer pero vivirá como un príncipe.
Otis B. Driftwood: No se qué me pasa que se me desenfoca. Si tuviera los brazos más largos lo leería. ¿No tiene por casualidad un chimpancé en el bolsillo?
Otis B. Driftwood: Dice que “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”. Que tal está muy bien eh.
Fiorello: No, eso no está bien.
Otis B. Driftwood: ¿Por qué no está bien?
Fiorello: No lo sé, quisiera volver a oírlo.
Otis B. Driftwood: Dice que “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”.
Fiorello: Esta vez parece que suena mejor.
Otis B. Driftwood: A todo se acostumbra uno, si usted quiere lo leo otra vez.
Fiorello: Tan sólo la primera parte.
Otis B. Driftwood: ¿Sobre la parte contratante de la primera parte?
Fiorello: No, sólo la parte de la parte contratante de la primera parte
Otis B. Driftwood: Dice que “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte y la parte contratante de la primera parte será considerada en este contrato”. Oiga por qué hemos de pelearnos por una tontería como esta. La cortamos.
Fiorello: Sí es demasiado largo. (Cortan el comienzo del contrato) ¿Qué es lo que nos queda ahora?
Otis B. Driftwood: Más de medio metro todavía. Dice ahora “La parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte”.
Fiorello: Eso sí que no me gusta nada.
Otis B. Driftwood: ¿Qué le encuentra?
Fiorello: Nunca segundas partes fueron buenas.
Otis B. Driftwood: Es otro día vi un partido de fútbol y la segunda parte fue mejor que la primera, le pegaron al árbitro y todo.
Fiorello: Escuche, por qué no hacer que la primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte.
Otis B. Driftwood: Pues eh… en vez de discutir, qué le parece a usted si… (Cortan más papel) Aquí hay una cláusula que le va a volver a usted loco de alegría, ya lo verá.
Fiorello: No, no me gusta
Otis B. Driftwood: ¿Qué es lo que no le gusta?
Fiorello: Sea lo que sea no me gusta.
Otis B. Driftwood: Bueno no vamos a romper nuestra vieja amistad por una cosa sin importancia ¿listo?
Fiorello: ¡Listo! (rompen más el contrato) Ahora en esta parte que sigue hay algo que no le gustará.
Otis B. Driftwood: Bien su palabra es suficiente para mí (cortan más). Dígame ¿la mía es suficiente para usted?
Fiorello: Desde luego que no.
Otis B. Driftwood: Bueno quitemos un par de cláusulas (rompen más y más). “La parte contratante de la octava parte…”
Fiorello: No.
Otis B. Driftwood: ¿No?
Fiorello: He dicho que no. (Un corte más)
Otis B. Driftwood: “La parte contratante de la…”
Fiorello: No, eso tampoco no. (Cortan un trozo más y apenas les queda texto) Oiga ¿Cómo es que mi contrato es más pequeño que el de usted?
Otis B. Driftwood: No lo sé, seguramente será porque usted es más chico que yo.
Ayudante: El camarote 58.
Otis B. Driftwood: ¿58? Pues es un número muy grande para una jaula tan pequeña. ¿No le sería más fácil meter el camarote dentro del baúl?
Otis B. Driftwood: No es posible que esta sea mi camisa, la mía no ronca.
Fiorello: No lo despierte, tiene insomnio y quiere curárselo durmiendo.
(Pidiendo comida para el camarote)
Otis B. Driftwood: Y dos huevos fritos, dos revueltos, dos pasados por agua y dos en tortilla.
Fiorello: Y también dos huevos duros.
Otis B. Driftwood: Y también dos huevos duros. (Tomasso toca la bocina) En lugar de dos pon tres. Y bistecs uno crudo, otro hecho, otro más hecho y otro quemado.
Fiorello: Y también dos huevos duros.
Otis B. Driftwood: Y también dos huevos duros. (Suena la bocina de nuevo) En lugar de dos pon tres. Y ocho pastelitos franceses.
Fiorello: Y también dos huevos duros.
Otis B. Driftwood: Y también dos huevos duros. (Suena la bocina) En lugar de dos pon tres. (La bocina suena pero más corta esta vez). Uno de ellos de Oca. ¿Tienes bizcochos borrachos?
Camarero: Sí señor.
Otis B. Driftwood: Pos ponle a cada uno unas gotas de amoníaco.
Fiorello: Y también dos huevos duros.
Otis B. Driftwood: Y también dos huevos duros. (La bocina suena repetidamente) No sé si es que hay niebla o si tienes que traer media docena más.
(El camarote está lleno de gente)
Otis B. Driftwood: La verdad no me figuraba yo que la travesía fuese tan agradable. Yo me veía muy aburrido en cubierta con un camarero al lado sirviéndome champaña. Pero lo que es aquí como no me echen el champaña por el ojo de la cerradura.
Limpiadora: Vengo a barrer el camarote.
Otis B. Driftwood: Precisamente lo que hacía falta, manos a la obra. Tendrá que empezar por el techo que es el único sitio que no está ocupado todavía.
Otis B. Driftwood: ¿Usted rumbea?
Acompañante: Claro que sí, encantada.
Otis B. Driftwood: Pues no cuente conmigo porque no sé bailar.
Henderson: Soy Henderson del cuerpo de vigilancia.
Otis B. Driftwood: Pues vigile su peso porque está engordando.
Otis B. Driftwood: Y en cuanto a usted Señora Claypool retiro mi proposición de matrimonio. (Mirando a Lassparri) Lo mismo le digo a usted.
Otis B. Driftwood: Las melodías de la famosa obra de Verdi acariciarán sus oídos esta noche como los cheques de la señora Claypool acaricia nuestro bolsillo. Esta noche es el debut en América del tenor Rodolfo Lassparri. El señor Lassparri procede de una famosa familia, su mamá fue una conocida barítona y su papá el primer hombre que rellenó los macarrones con bicarbonato de sosa con lo cual causa y cura las indigestiones a la vez.
- FICHA TÉCNICA
- Director
- Sam Wood
- Guionistas
- George S. Kaufman | Morrie Ryskind
- Año
- 1935
- País
- EEUU
- Reparto
-
- Groucho Marx - Otis B. Driftwood
- Chico Marx - Fiorello
- Harpo Marx - Tomasso
- Kitty Carlisle - Rosa
- Allan Jones - Ricardo
- Walter Woolf King - Lassparri (as Walter King)
- Sig Ruman - Gottlieb (as Siegfried Rumann)
- Margaret Dumont - Mrs. Claypool
- Edward Keane - Captain
- Robert Emmett O’Connor - Henderson
- IMDB
- (8.0/10)
- FilmAffinity
- (8,3/10)

#1
R.C. de_interes - 18:46
“Desde el fondo del corazón” como dice una de las frases, muy buena. ” vino puro y coquetear con (mujeres) hombres es mi destino” jaja.Un abrazo
#2
Cobra - 19:02
Jeje, más que una frase una auténtica filosofía y como hubiera dicho Groucho “Vino, Puro y Coquetear con quien quiera que me invite a cenar”
Un saludo y gracias por visitar la página.
#3
Rudy Spillman - 12:13
Cobra, has realizado una excelente sinopsis. Contagias tu entusiasmo de manera tal que ya estoy hablando con mi hija para conseguir la película y verla. No sé si será tan buena pero sí que tú eres un excelente crítico cinematográfico.
Un saludo.
#4
Cobra - 12:24
Bueno, bueno, muchas gracias pero no creo que sea bueno como crítico. Lo que sí te aseguro es que si no has visto esta película te encantará ¡eso espero y deseo!
Gracias por pasarte por la página y saludos.
#5
Cosechadel66 - 19:58
Enhorabuena, una excelente página…
Carpe Diem
#6
Cobra - 20:16
Muchas gracias por el comentario y por visitar la página. Un saludo.