CITA: Ovejas Asesinas
por McClane.
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No me hables de la naturaleza. Creó las ovejas como son ahora, yo crearé las ovejas del mañana.
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No me hables de la naturaleza. Creó las ovejas como son ahora, yo crearé las ovejas del mañana.
Ni insectos gigantes, ni intimidantes monstruos, ni alienígenas intentando conquistar el planeta. Nada es más inquietante que una oveja sedienta de sangre. Si tenemos en cuenta que Nueva Zelanda es famosa porque su población es inferior al número de ovejas, es evidente que es un claro sitio al que no visitar en nuestras vacaciones.
Pocas veces una película que había generado tantas expectativas se llevó un batacazo comercial tan grande como lo hizo Southland Tales. Y seguramente pocas veces una película lo mereció menos. Hay que admitir que una cinta que habla de política, religión, viajes en el tiempo, trastornos de personalidad, realidades paralelas, opresión policial, la tercera guerra mundial, la lucha por encontrar fuentes de energía alternativas y sobre todo, del fin del mundo, no es algo fácil de digerir. No al menos en las poco más de dos horas que dura. Es cierto que estamos ante algo no apto para todos los públicos, algo que sin duda no se había visto antes. De hecho, en el mercado español, no se ha visto aún.
El humor absurdo con referencias consiste en saturarte el cerebro de sketches que se agolpan mientras escenifican algunas partes de otras películas. Lo que hoy son las Disaster-Epic-Superpollas-Movies que tan malas acaban siendo todas. Pero en la época dorada de los Hot shots y Con el arma a punto había un tipo de pelo blanco que te hacia reir haciendo siempre lo mismo, Leslie Nielsen, el puto amo.
El cine de acción clásico, de muchos tiros y poca trama, de machotes sin miedo a morir pero tratando de imponer una auténtica justicia tiene muchas portadas. Pero en este mundo el podio está coronado por un tipo de ojos tristes ocultos bajo unas gafas oscuras. Absolutamente nadie le ha arrebatado el trono pese a los buenos aspirantes, y la razón es que su ley hoy más que nunca sigue siendo válida.
El quinto elemento es una gran película, pero ¿qué tiene para serlo? A lo que obviamente solo se puede responder con una mirada excrutadora de incredulidad. Sería raro negar todas las cualidades que ofrece, pero basta pensar que tenemos a nuestro Tito Bruce Willis, la llamativa Yovovich, secundarios con gancho como el sacerdote, el nenaza de Rudy, disparos, explosiones y unos efectos especiales tremendamente buenos en su momento y que todavía hoy lo siguen pareciendo.