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Jun 2 2009

Transporter

por Cobra.

¿Sin camión y con traje? ¿Pero qué transporta?

8.0

Transporter

Jason Stathan seguro que estaba en su casa, puede que colgado de una barra haciendo su abdominal número mil cuando pensó “¿Qué cojones? Voy a hacer esa peli!”, y seguramente nunca se arrepentirá de ese cucharón de esteroides que le hizo decidirse por hacer Transporter, su trampolín como Action Man y en un momento que no podía ser mejor, ya que prácticamente estaba solo en el mercado. Aire fresco por fín!

Y es que hoy por hoy si repasas los machos alfa que pululan por las pelis de acción puedes encontrar viejas glorias que renuncian a su pensión y los del síndrome de Ping-Pong de ahora sí, ahora no. Jason Stathan se vio ganador del Euromillón con esta cinta, cogió el pepino gordo. Un papel que si no era para él, lo hizo suyo como nadie lo hubiera hecho. Todos hemos visto como se relamían nuestras mujeres viendo esa película y mejor aún ¡no nos ponían pegas para verla!

Es lo que tiene tener músculos y ponerte traje, que encandilas como nadie. Te llevas a todas las primas del novio que han ido a la boda. Y así en esta película se despliega ante nosotros un argumento muy sencillo, donde Jason mantiene un dudoso negocio, bueno dudoso, mantiene un negocio chungo de transportar cosas o personas, ¡coño! que ayuda a atracar un banco, un “bueno” cogido con pinzas aunque después nos lo venden como un tipo con ética y conciencia, eso da igual.

Una de las cosas que más me agradan es el enfoque, a diferencia de lo que sería una escena de persecución en coche en los EEUU, aquí la cámara no se mete por el tubo escape, atraviesa los cicutriños del coche y le sale al conductor por el culo. Las escenas brillan por su claridad y aprovechan los escenarios a la perfección como el poblado paseo marítimo o el casco urbano imposible para la circulación. Nada más comenzar no te asaltan fantasmas prejuiciosos de cine multimillonario, algo que hoy por hoy es muy dificil de eludir.

Bueno, ya os imaginais que uno de los envíos sale mal, Jason rompe sus propias y meticulosas reglas, en definitiva la caga. Una tragedia porque gracias a eso se liará con la prota, pero eso es secundario, la clave es que al tener una banda de malechores en su contra es como tener una tómbola de repartir tortas tu solo, sabes que las vas a dar todas a medida que te vengan los clientes. Y no, no os decepcionará la cantidad de ostias, acrobacias y golpes que el transportista reparte de mil y una maneras. Al estilo Jackie Chan usando su entorno, los objetos a su alrededor y haciendo que la derrota del enemigo sea lo más ridícula posible.

Mi favorita, y la de muchos es la escena de lucha con el aceite de motor y los enganches de la bicicleta, por sencilla y original te saca una sonrisa. También en el autobús Jason hace alarde de lo que cuesta llegar al destino cuando está lleno de gente, muy conseguida. Si no te desagrada el cine de Luc Besson disfrutarás bastante esta película, con los toques musicales de ritmos urbanos franceses que tan buenos resultados dan. Con detalles de humor de la cultura europea reflejados en el comisario, que tendría que hacer un spin-off el solito. Menos mal que también aparece en las siguientes de la saga.

No aprenderás ninguna enseñanza moral en la película salvo el conocido “no te metas con el que te gana a los pulsos” o el “yo reparto a cascoporro por que sí”. Bueno está claro que rescatar a los inmigrantes chinos que estaban introduciendo justifican ese desenfreno de adrenalina, pero vaya con menos también nos hubieramos conformado. Una digna representante del cine de acción que alzó al actual emblema del género y que tan buenos ratos nos ha dado desde entonces.

(El coche sube unos escalones a toda velocidad)
-Veis que amortiguadores?
-Sí

-Siempre he sostenido que un hombre trata a su coche como se trata a sí mismo.
-Y yo creo que tiene razón inspector.
(Imagen del BMW 735 recien lavado y de la tartana cochambrosa del policía.)

(Frenazo)
-Eres como la mierda de perro, estas en todas partes.

-Bien, fueron a pasear, se bañaron en una playa donde no se bañaba nadie más, pasada la punta, donde no se ve la playa ni pueden verte desde ningún lado, lo que hace que encontrar testigos sea un poquito difícil.
-Se trataba de eso, de un baño romántico inspector, ¿quién quiere testigos?
-¿Y… luego?
-Volvimos a la casa y estaba en llamas.
-Así de sencillo… en llamas.
-¿Y… los cinco mil casquillos que mis hombres han encontrado por toda la casa?
-Debieron equivocarse.

-Esta vez necesito la verdad.
-Está bien, están introduciendo personas, de Asia a través de Marsella, en contenedores.
-¿Está seguro de eso?
-La chica me lo contó.
-¿La cree?
-Sí.
-Aquí tenemos un refrán: “no creas al cocinero”.

  • FICHA TÉCNICA
  • Año
  • 2002
  • País
  • Francia
 

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    1. Jun 2 2009

      Trackback » Bitacoras.com - 13:54

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