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Jun 22 2010

Un día de furia

por Cobra.

Un día agresivo lo tiene cualquiera.

8.0

Un día de furia

Hay momentos en los que todo te supera, apenas puedes respirar y la presión te acerca cada vez más al abismo. Culpas a todo el mundo de tu desgracia y el agujero no hace sino agrandarse mientras el juicio se nubla, hasta que el gesto más insignificante puede desencadenar unos acontecimientos impredecibles. Una historia del declive humano, de una violencia oculta en nuestro ser que, seguramente en más de una ocasión todos hemos estado tentados de sacar.

“London Bridge is Falling Down” es una canción de nana inglesa con una melodía archiconocida. Y aunque no me voy a poner a cantarla el título inspiró al nombre original de esta película, “Falling Down”, reflejado en varios momentos a lo largo de la cinta. Pero no vamos a equivocarnos, “Un día de Furia” no es para nada un musical, aunque el visionado de ésta es posible que se torne una dulce y complaciente melodía en nuestra cabeza. Porque este metraje es la respuesta a un ruego, a un grito de auxilio de nuestros refrenados impulsos que a veces martillean nuestra cabeza pretendiendo salir. Inquietantes voces que siempre conseguimos domar a tiempo para no acabar en un video de YouTube titulado “Enfurecido trabajador destroza oficina”.

El estrés de la vida cotidiana no es algo ajeno ni desconocido, es una realidad con la que convivir y tratar de superar a diario. El trepidante ritmo de vida nos somete a numerosas pruebas y situaciones, exigiendo de nosotros un gran esfuerzo para superarlas. Pero Joel Schumacher supo muy bien qué fibra sensible tocar y retorcer cuando dirigió esta película. Mostrando que nuestros arraigados instintos sólo necesitan un detonante para convertirnos en animales sin autocontrol, que magnífico sería eso. Dejar fluir esa rabia que a veces nos embarga y canalizarla a través de un bate de béisbol, por eso esta película resulta tan contradictoriamente relajante. Un director cuyas manos han creado oro y estiércol por igual, del que podemos citar grandes títulos como Tiempo de matar, Última Llamada ó Tigerland, otros títulos en ocasiones incomprendidos como El Número 23, Asesinato en 8 mm o Flawless y algunos que traen más polémica que otra cosa como Batman Forever y, ejem, Batman y Robin.

El visionado de esta película sucede de forma similar a cuando se circula con el coche y los semáforos se van poniendo en verde conforme nos acercamos, es un paseo creciente cuyos obstáculos van cayendo ante nosotros, dejando a nuestro paso un reguero de destrucción cada vez más pronunciado descartando una posible vuelta atrás. Un ritmo francamente bueno y una sucesión de hechos que parecen buscados a propósito antes que hallados por casualidad y es que nuestro protagonista Williams (Michael Douglas) sabía muy bien donde hallar los problemas, quiénes los causaban, y cuáles los verdaderos motivos para que sucedan, así que de manera inconscientemente premeditada fue buscando la madriguera, para colarse dentro de ella dando alaridos y encolerizando al oso. Un tipo al que parece no importarle nada, pero en realidad todo le importa. Porque años de contención por el miedo y el recelo no son fáciles de volver a encauzar.

Con un frágil equilibrio entre una figura heroica y un villano nos vemos inmersos en la descarada dinámica de enjuiciar sus acciones, siendo recluidos por nuestros tapujos, detenidos a causa de nuestros miedos y nuestro mancillado orgullo. Prendergast (Robert Duval) es uno de los nuestros, un detective casi sin honra y recluido en una oficina. Sin pretenderlo este viaje también le convertirá en un hombre sin temores, pero hasta entonces su paso es el reflejo de la sociedad, un antagonista clavado en la mediocridad, un marchito agente a punto de jubilarse, sin sueños y cuyas motivaciones se perdieron poco a poco con los años. Dos caras de una moneda trucada que gira en el aire mientras apostamos por cuál lado saldrá, será cara por los maltratos que por fin cobran su merecido o cruz porque el camino del bien es un sendero de obstáculos y rectitud con todas las consecuencias. ¿Cuál escogeríais?

Una película con estas características no puede tener a ningún pelele llevando el peso de la acción y el jodido Michael Douglas está que se sale, qué forma de apisonar la pantalla. Con ese reflujo a oficinista frustrado, que va creciendo a medida que la tensión se alivia, pero no porque desaparezca sino porque se transforma en ordenada destrucción. Pero como siempre en esta vida el “mensajito” estará ahí flotando como un cadáver que rechaza permanecer en el fondo, una moralina o enseñanza del “No hombre no, esto no se hace” que en la conclusión de la película viene a convertirse en la alarma del despertador tras un sueño reparador, dejándonos esa frustrada sonrisa por habernos sacado a la fuerza de un lugar maravilloso. Una película tan reflexiva y crítica que le basta con prender una cerilla para que nosotros avivemos el fuego con nuestras experiencias y frustraciones, impecable en ese aspecto.

¿Situaciones forzadas? ¿Demasiada casualidad? Demasiado apretado tienen algunos el culo que no les dejan disfrutar de la magnificencia de una película que arrastra un trasfondo demasiado real pero tirando de él con firmeza, usando las necesarias exageraciones y golpes de suerte para que el significado y el ritmo se alcance, no caigáis en la crítica fácil cuando se sabe exactamente la intención de la cinta. El sentimiento de liberación no es tan fácil de conseguir y menos cuando por primera en vez en nuestra vida hacemos lo que nos salga de los cojones. Puede que esta no sea la mejor forma de mostrar ese sentimiento, ni de criticar la sociedad capitalista, ni de hacernos ver que rara vez podremos desplegar las alas, pero quién soy yo para negar lo bien que sienta disfrutar los designios que el destino tenía guardados para D-Fens, el protagonista.

Porque nadie puede ser clasificado como bueno o malo, porque todos tenemos nuestros demonios luchando por salir, porque la vida no es vida si no tenemos un aliciente que nos traiga alegría y felicidad. Porque todos nos hemos sentido así y pocas veces hemos cambiado nada y también porque las puertas de la libertad a veces sólo se pueden alcanzar con la decadencia y el despojo de lo que alguna vez hemos sido. Solo hay una cosa que se podría destacar aún mas de esta cinta y es que nadie absolutamente nadie puede juzgar las acciones de Williams de forma plenamente objetiva, por la afinidad que sus pasos causan en nosotros. El tipo de valía y coraje que nos encanta en la pantalla, y por eso Un día de furia es nuestra película. Magnífica y recomendada, ahora y siempre ya que mientras exista algo equiparable a la sociedad actual los argumentos de esta película seguirán siendo incuestionablemente válidos. Grande, muy grande.

Tocas el claxon una vez más, pero la fila de coches sigue sin avanzar, el calor es soporífero y el odio comienza a embargarte el ánimo, si condujeses un blindado pasarías por encima de todos los vehículos aplastándolos sin contemplaciones, pero Williams D-Fens (Michael Douglas) no, simplemente prefiere escabullirse con su maletín del trabajo. Deja el coche sólo y se apea del mismo dando comienzo a un camino sin retorno cuya meta es la búsqueda interior, pero a diferencia de ahondar en el alma y narrar nuestros pecados como haríamos en la iglesia, ésta vez es más bien la búsqueda de esos actos impuros para cumplirlos, proclamando con rabia y frenesí las veces que nos hemos contenido. Un camino para sentirse más vivo que nunca. El camino del Fuck Yeah!

A su vez pero mucho más calmado, el detective Prendergast (Robert Duval) se dirige al trabajo, es el último día antes de la jubilación, una persona cuyos méritos nunca han destacado, siempre en un segundo plano, el perpetuo buenazo. La casualidad quiera que ayude a un policía a sacar el coche de Williams de la vía, aún no lo sabemos, pero pronto su destino estará estrechamente relacionado al de D-Fens, desempeñando un irónico papel en este caótico pero entrañable teatro de la vida. Williams, sale de la carretera y se dirige a una cabina telefónica, tiene que hacer una llamada a su ex mujer Elisabeth (Barbara Hershey), le gustaría decirle lo injusto que es no poder ver a su hija Adele, le gustaría contarle que quiere verla más a menudo, desearía decirle que hoy, el día del cumpleaños de la niña, le gustaría estar ahí para ella. Pero no tiene valor, las cosas son complicadas. Su voz no sale, necesita un segundo intento pero… no tiene monedas sueltas. Un acto tan sencillo que empuja la primera ficha para iniciar el efecto dominó.

Williams va a un comercio cercano, quiere aprovechar para comprar un refresco y así recibir cambio en monedas, pero algo se tuerce, un precio muy caro, no le quedaría apenas para llamar, un mal comentario del tendero y antes de darse cuenta está destrozando la tienda por el abuso que supone los precios tan ridículamente encarecidos. Pero no piensa robar, no piensa golpear al tendero, es sólo… ese sentimiento, derribando las estanterías, ese poder, esa libertad, esa subida de adrenalina por la sangre produciendo una sensación tan agradable. D-Fens sale de la tienda con su lata a 50 centavos, rigurosamente pagados. Pero ahora es un hombre nuevo, con un bate de béisbol y una confianza engrandecida, a años luz de donde siempre había estado. Reintenta la llamada pero su ex esposa debe estar al teléfono, así que decide esperar. No está en una de las zonas con más clase de la ciudad, pero así podrá tranquilizarse un poco, mientras bebe su refresco recobrando un poco la perspectiva de lo sucedido y preguntándose por qué se encuentra tan bien consigo mismo.

Hoy no tiene su día, Williams trata de tener un momento privado, donde podemos intuir por su zapato que no le sobra el dinero. En ese momento llegan un par de matones de barrio para robarle, el trata de llegar a un acuerdo racional pero ante la negativa su nuevo “yo” usando el bate de béisbol responde con contundencia, golpeando y asustando a los malhechores. Ya no se dejará intimidar por nadie. El coraje le invade y por fín consigue hablar con su mujer, rogándole si puede ir a ver a su hija, pero Elisabeth no quiere verle por allí y llamará a la policía. Él está decidido, el nuevo Williams va a ir a casa le pese a quién le pese. Durante su conversación los matones de antes heridos en su orgullo aparecen en un coche a toda velocidad y disparan contra él, pero no aciertan ni queriendo, la providencia ha escogido el caballo vencedor y queda claro quién es cuando el coche se estrella malhiriendo a los ocupantes. D-Fens se acerca con parsimonia, coge una bolsa de armas que llevaban y le dispara en la pierna a uno de ellos, sus ojos y su actitud ya no inspiran temor sino todo lo contrario.

Ante la incomodidad del autobús y las obras en la calle, Williams cruza el parque a pie. Mientras, Elisabeth habla con la policía, cuenta el temor que siente ante la llegada de su ex marido, pero no es capaz de decir si éste es violento o no, puede serlo, alguna vez habrá mostrado serlo pero hasta hoy nunca se había descontrolado. Prendergast por otro lado comienza a atar cabos sobre un hombre violento, armado, en camisa y con corbata haciendo de las suyas. En su paseo Williams conoce a un individuo que le pide limosna con una serie de historias ridículas y aunque no quiere darle nada sabiendo el tipo de persona que debe ser, al final cede y le da su maletín, que como se esperaba no contenía documentos alguno, un sándwich y una manzana que el mendigo no tarda en despreciar e increpa a D-Fens. Un hombre con una bolsa de armas, del que ahora sabemos que no tenía trabajo, y todo indica que sin ataduras. Un peligro andante.

De existir un momento memorable, este debe ser cuando Williams entra en el restaurante de comida rápida, y pide un desayuno pero solo se ofrecen almuerzos por un margen de escasos tres minutos. Su paciencia tiene un límite y desenfundando una metralleta exige su desayuno, que dicho sea de paso poco se parece al de la foto, el clamor popular del espectador se hace patente. Los siguientes pasos de D-Fens nos acerca a su opinión de la injusticia laboral, de la incomprensión del impaciente individuo que busca egoístamente su beneficio. Una sociedad terrible e injusta, que apenas merece salvarse. Williams compra un pequeño regalo para Adele antes de entrar en una tienda para buscar unos zapatos. El encuentro con el militar nazi homófobo no tiene desperdicio, éste cree que D-Fens es uno de los suyos, pero no, su lucha y su cruzada tiene un sentido coherente, al menos para él y defendiéndose del dependiente acaba matándolo, no debió romper el regalo de su hija. En la cabeza de Williams todo está justificado, él sólo está extirpando un tumor más de la sociedad. Su ira es incontenible y pese a que nunca antes había matado, ese límite acababa de ser sobrepasado.

Prendergast sigue recogiendo pistas y llega a hablar con la madre de William quién le cuenta la situación de su hijo, mientras éste vuela con un lanzacohetes una grúa de unas falsas obras, que únicamente estaban para cubrir presupuesto. ¿Quién no lo habría hecho? Momento cómico y destacable con los niños alrededor enseñándole a disparar. En su camino a casa cruza por un campo de golf del que no tiene un buen recibimiento, por poco le vuelan la cabeza, tacaños ancianos que amasan su dinero en campos que deberían ser parques para las familias. Aquí también se desquitará a gusto de ellos. Y si algo le quedaba por hacer con este renovado espíritu criminal, sería probar el secuestro, y tendrá que recurrir a éste para evitar a la policía, aunque sus intenciones no son las de hacer daño pudiendo finalmente escapar. No tiene que forzar la situación porque está cerca de casa, pronto se reunirá con su hija.

Cuando Williams llega a casa, ni su ex mujer ni su hija están, pero los preparativos del cumpleaños le confirman que ellas han huído. D-Fens sabe que nunca le puso la mano encima a su mujer, entonces qué sucede. Mientras medita esta cuestión pone un viejo video de su matrimonio, parecen felices, pero las imágenes muestran algo que es duro de ver, muestran a un Williams de furia fácil, de gran temperamento, un hombre que esconde rencor y que puede atemorizar, seguramente lo que provocó la ruptura con Elisabeth, seguramente lo que inconscientemente ha provocado el día de furia. Con la corazonada de dónde están su ex mujer y su hija se dirige al muelle, mientras Prendergast que ya sabe quién es D-Fens y a donde se dirige corre raudo y veloz a su encuentro. Al llegar se encuentra la rígida reconciliación de la familia, Williams armado, firme como nunca y no queriendo aceptar su violenta condición, junto a él su aterrorizada mujer y su hija confusa que sólo puede pensar en su cumpleaños.

Williams tiene un momento de debilidad y pierde su pistola, Prendergast le apunta con su arma, piensa que D-Fens iba a matar a su familia, pero la cruzada de hoy no tiene nada que ver con eso, su camino de violencia ha sido un sendero donde cada golpe y cada disparo era un paso más hacia el conocimiento interior, introspección al fin y al cabo. Williams siempre fue violento, nunca un salvaje descontrolado pero era algo que tantas veces había negado y de lo que ahora parecía darse cuenta al fin. Ama a su hija, quiere a su ex mujer y si no desea hacerles más daño es hora de acabar con esta historia, su expresión lo confirma mientras ve como ellas atemorizadas huyen de allí.

Haciéndole creer a Prendergast que tiene un arma, ambos desenfundan y el detective le dispara antes de percatarse que D-Fens ha desenfundado una pistola de agua. El final de un día de locos. El fin de un camino caótico pero justificado por la propia condena interior que Williams siempre había tenido. Una película magnífica, una crítica y una metáfora social que cobran el significado completo al mostrar que tras estos acontecimientos hay una persona reprimidamente violenta. Una genialidad recomendada, con ese sentimiento agridulce que sólo algo excepcional que se presta a la reflexión puede conseguir. Magnífica, creíble y admirable. Porque la ira es algo que nos hace humanos, “Un día de furia” nos recuerda que además debe reinar la razón. Obligatoria.

Williams: ¿Crees que soy un ladrón? No, escucha yo no soy el ladrón, no soy el que cobra ochenta y cinco centavos por un refresco ¡Tu eres el ladrón! Yo sólo defiendo mis derechos como consumidor. Voy a recuperar los precios de 1965 ¿qué te parece? ¡Eh!… Rosquillas paquete de seis ¿Cuánto?
Mr.Lee: Un dólar doce. (Williams golpea la estantería de las rosquillas) ¡No!
Williams: Muy caras. Aspirinas ¿Precio?
Mr.Lee: Tres cuarenta.
Williams: Por favor… (Golpea también las aspirinas) Pilas alcalinas, paquete de cuatro…
Mr.Lee: Cua… Cu, cu, cu, Cuatro veintinueve.
Williams: Sanguijuela, me parece que toda esta estantería es sospechosa. (William se ensaña con todo el expositor). Un refresco, veinticinco centilitros.
Mr. Lee: Cincuenta centavos.
Williams: Vendido.

Williams: Este es el territorio de una banda ¿no? se trata de una disputa territorial. En fin que, me he colado en vuestro meadero particular o como se llame y estáis un poco molestos conmigo, lo comprendo muy bien. A mí tampoco me gustaría que os metierais en mi jardín, este es vuestro hogar y yo respeto el hogar de la gente, así que si me hacéis el favor de apartaros un paso o dos llevaré mis problemas a otra parte. ¿De acuerdo? ¿Trato hecho?
Jefe de la banda: ¿Tu qué dices?
Asaltante: Debería pagar peaje.
Jefe: Buena idea. Paga el peaje.
Williams: Escuchad chicos, he tenido una mañana muy rara. No estoy de humor.
Asaltante: ¿Cuánto ha de pagar?
Jefe: ¿Qué me dices del puto maletín?
Asaltante: Buena idea. Danos el maletín tío.
Williams: No voy a daros mi jodido maletín
Asaltante: Mamón de mierda, danos ahora mismo tu puto maletín.
Williams: De acuerdo, de acuerdo. Estaba dispuesto a dejaros en paz. Estaba dispuesto a respetar vuestro territorio y trataros como personas pero por lo visto no queréis. No dejáis que un hombre se siente aquí cinto minutos para descansar en vuestra preciosa colina de mierda. Muy bien ¿Queréis mi maletín? Pues os lo voy a dar, podéis quedaros con mi maletín. ¡Tomad mi maletín! ¡Tomad el maletín! ¿Lo quieres? Cabrón. (Tras eso les da una paliza a los dos asaltantes).

Williams: ¡Toma lecciones de tiro mamón!

Vagabundo: Llegué ayer de Santa Bárbara y un amigo mío no estaba en casa cuando yo creía que iba a estar y me debe dinero y yo pensaba que tendría dinero para volver a casa. Casi estoy sin gasolina, anoche tuve que dormir en mi coche. A lo mejor tiene usted un par de pavos para darme, me haría usted un gran favor amigo. Si me da su dirección se los enviaré, lo juro.
Williams: Enséñame tu permiso de conducir.
Vagabundo: ¿Para qué quiere mi permiso de conducir?
Williams: Eres de Santa Bárbara y figurará tu dirección.
Vagabundo: No tengo permiso de conducir.
Williams: ¿Y has venido en coche desde Santa Bárbara sin permiso?
Vagabundo: ¿Es policía?
Williams: ¿Y la documentación de tu coche? O mejor aún, tu coche.
Vagabundo: ¡Déjelo ya! Está bien, de acuerdo ¡olvídeme!

Williams: Ya sé que no servís desayunos Rick, Sheila me ha dicho que habéis dejado de servir desayunos. ¿Por qué os llamo por vuestros nombres si ni siquiera sé quiénes sois? Yo sigo llamando a mi jefe señor y trabajé para él siete años y medio y en cambio entro aquí sin conoceros de nada, os llamo Rick y Sheila como si estuviéramos en una reunión de alcohólicos anónimos. No quiero ser amigo tuyo Rick, sólo quiere desayunar un poco.
Sheila: Si quiere llamarme señorita Folson.
Rick: ¡Sheila! Hemos dejado de servir desayunos a las once y media. (Williams mira el reloj, ve que son las once treinta y tres y pone sobre el mostrador la bolsa de las armas)
Williams: Rick ¿te suena la frase: “El cliente siempre tiene la razón”.
Rick: Sí.
Williams: Bien, pues aquí me tienes, soy el cliente.
Rick: Esa es nuestra norma, tiene que pedir algo del menú del almuerzo.
Williams: No quiero almorzar, quiero desayunar.
Rick: Sí, pues… lo siento mucho.
Williams: Sí, pues yo también lo siento mucho. (Tras eso saca el arma de la bolsa)

Transeúnte: Perdone, eh, perdone. No sé si se ha dado cuenta pero hay personas esperando para usar el teléfono.
Williams: Ah sí.
Transeúnte: ¡Sí!
Williams: ¿Quiere usar el teléfono?
Transeúnte: Exacto capullo egoísta.
Williams: Pues es una pena, porque ¿sabe una cosa? (Saca una automática y dispara contra la cabina de teléfono destrozándolo) Creo que está averiado.

Nick: ¡Maricas de mierda! Pero será posible. Joder. ¿Otra manera de vivir? Una mierda. Nick: Ya sé las guarradas que hacen esos cerdos cuando están solos. ¿Qué me dice de las tortilleras? Aún son peores.

Nick: (Tras ser apuñalado por Williams saca el cuchillo) ¡Es una de las mías! ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios!
Williams: Bien ¡viva la libertad de religion! Ya lo vas entendiendo ¿Verdad que es un placer ejercer tus derechos? (A continuación dispara a Nick hasta matarlo)

Williams: Es el momento de un viaje en que es más largo volver al punto de partida que continuar hasta el final. Igual que ¿recuerdas cuando aquellos astronautas tuvieron problemas? Iban hacia la luna y algo salió mal, no sé, alguien metió la pata y tuvieron que hacerles volver a la tierra, pero habían pasado el punto sin retorno. Tuvieron que dar toda la vuelta a la luna para volver. Y estuvieron sin establecer contacto durante horas. Todo el mundo esperó con ansia a ver si aparecía por el otro lado un puñado de muertos metidos en una lata. Y así estoy yo. Estoy en la otra cara de la luna, incomunicado. Y todo el mundo tendrá que esperar hasta que aparezca.
Beth: La policía está aquí.
Williams: Sabes Beth, en algunos países sudamericanos todavía es legal matar a tu mujer si ella te insulta.

(Williams trata inútilmente de armar un bazuca, en ese momento llega un niño)
Niño: Tienes que estirar eso.
Williams: ¿El qué?
Niño: Eso de ahí. Abrelo y luego tira por los dos extremos, así se alarga.
Williams: ¿Así?
Niño: Sí, ahora levanta el visor. Sirve para apuntar
Williams: ¿Cómo sabes todo eso?
Niño: Lo he visto en la tele. ¿Cómo se llama la peli?
Williams: ¿Eh?
Niño: La película que estáis haciendo. ¿Cómo se titula?
Williams: “Se acabaron las obras”

Frank: ¡Bola va! ¡Bola va! (Williams apenas esquiva la bola de golf, se levanta y saca una escopeta de la bolsa de armas)
Williams: ¡Bola viene! ¿Qué coño quiere hacer? ¿Matarme con su bola de golf? ¿No le basta con tener estos preciosos prados vallados para su jueguecito? Además tenía que matarme con su pelotita. Aquí debería haber niños jugando, debería haber familias comiendo al aire libre y deberían montar un zoológico. Y en cambio tienen esos ridículos cochecitos eléctricos para los ancianos ricos que no tienen nada mejor que hacer. (Tras disparar al coche éste comienza a descender por la colina)
Jim: Frank, Frank. ¿Qué te pasa? Frank, Frank ¿Estás bien?
Williams: ¿No se les cae la cara de vergüenza?
Jim: Dios mío, tengo que pedir socorro. ¡Socorro! ¡Socorro!
Williams: ¿Qué le pasa? El corazón, le pasa algo en el corazón. ¿Puedo hacer algo?
Frank: Pas, pas, pastillas.
Williams: Pastillas ¿dónde están sus pastillas?
Frank: Coche, coche, coche, coche. (El coche cae al lago del campo de golf)
Williams: Pues me parece que no tiene suerte ¿sabe? Su cochecito se va a hundir. ¿No se arrepiente de no haberme dejado cruzar por su campo de golf?
Frank: Mi campo de golf mi…
Williams: Sí, y ahora va a morir con esa ridícula gorrita. ¿Qué le parece?

Williams: ¿Ahí vive un médico? ¿Qué clase de médico vive ahí?
Padre: Un cirujano plástico.
Williams: ¿La cirugía plástica da para tanto? Creo que me he equivocado de profesión. ¿Dan cursos de cirugía plástica por correspondencia? Me han echado del trabajo, bueno en realidad el trabajo me ha echado a mí. Mucha preparación y poca práctica. Puede que sea todo lo contrario no me acuerdo. Y estoy anticuado. No soy económicamente viable, ni siquiera puedo mantener a mi hija.

Capitán Yardley: Este es el sargento Prendergast. Un trabajo de primera Prendergast.
Prendergast: Que le den por el culo Capitán Yardley. Muchísimas mierdas.

Adele: ¿Cómo te llamas tú?
Prendergast: ¿Mi nombre? Me llamo capullo.
Adele: Ah-ah. Tu no te llamas capullo.
Prendergast: Sí, pero eso será cuando mi mujer se entere que aún soy policía.

 

20 Comentarios en Un día de furia »

  1. #1

    Jun 22 2010

    Lucifer - 14:20

    Esta película es un pequeño homenaje a todas las personas honestas con problemas para aceptar que no viven en mundo precisamente honesto, y un aviso de lo cerca de la locura a la que te llevan los principios y los dogmas atávicos, que en el caso descrito se sintetizan muy bien con el D-FENS de la matrícula de su auto. El final en cambio es algo precipitado, daría para mas, esta parte no me convenció mucho. De lo demás de Schumacher poca cosa, me quedo con The Lost Boys, ya que la por otra parte encomiable vocación al cine de acción que tiene, necesita a menudo argumentos un tanto rebuscados como este para tirarla adelante, y no todos le salen bién. Saludos!

    • #2

      Jun 23 2010

      Cobra - 02:40

      (8/10)

      Antes de nada decir que es un honor leer tu comentario y más cuando demuestra una amplia y lúcida experiencia cinéfila.
      Estoy contigo, no es un mundo apto para cualquiera y ya sea fingiendo o mimetizándose, de alguna forma hay que sobrellevarlo, pero como ya he dicho me jode bastante que al final del todo nos claven una moralizadora estaca argumentando que para hacer esas cosas hay que tener un oscuro demonio atenazando nuestro interior, como bien sintetiza el “Me han echado del trabajo, bueno en realidad el trabajo me ha echado a mí. Mucha preparación y poca práctica” ¡Williams quería coger una de las tantas armas que había diseñado para desquitarse! solo necesitaba una oportunidad, y si no la hay habrá que crearla, de ahí que este día haya sido para el una bendición, un alivio para su contenida furia. Pero ya la tenía con bastante anterioridad. Creo que ese baño desmitificador del protagonista resulta a la par brillante y flemático, y eso que puede que ni siquiera sea una interpretación válida, pero bueno.
      Yo también hubiera quitado algunas escenas previas al final para anticiparlo y sacarle mucho más jugo al encuentro con la ex mujer y la hija, que resulta ridículamente breve, carente de emoción y desaprovechado.
      Algún día hay que volver a este director en otra que cause más escozor, me apunto esa Lucifer.
      Muchas gracias por visitar la página y te devuelvo un gran saludo.

  2. #3

    Jun 22 2010

    Pabela - 16:17

    Ante todo, porque sino siempre me olvido, cómo disfruto las leyendas que ponen siempre en las fotos! jajaja me quedo mirándolas antes de leer porque no tienen desperdicio.
    Segundo, qué magnífico análisis del film! ya no me queda nada por agragar porque es una delicia! Este es un film que particularmente me ha gustado desde el primer día que lo ví- y lo vi varias muchas veces- porque ciertamente concuerdo que muchas veces me sentí (y así lo expreso cuando cuento algunas de mis luchas en esta sociedad) “como Michael Douglas en un día de furia”.
    La escena del McDonalds es genial porque todos de alguna manera hemos querido sacar un arma y acribillar el local cuando te salen con idioteces semejante o, como bien decis, la “ficha que genera el efecto dominó” del comerciante cobrándote cualquier cosa.
    Hay días que vengo por la calle tan encabronada por las pequeñas mierdas (y disculpen mi francés) de la calle que ya quisiera cruzarme con algún maelante que me de la excusa perfecta para molerlo a palos!
    Así estamos muchos, sobretodo quienes vivimos en Buenos Aires, donde cosas como las que pasa este protagonista juro que no son extrañas ni exageradas sino reales!!!

    • #4

      Jun 23 2010

      Cobra - 02:48

      (8/10)

      Hola Pabela, que bueno verte por aquí. Muchas gracias por tus palabras y me alegro que te gusten las leyendas de las fotos, a partir de ahora procuraré que sean incluso mejores ;)
      Noto en tus frases cierto temperamento y resentimiento, espero que si algún día te da el ataque, no esté yo cruzándome por allí para no ser una víctima inocente. Esta película es un reflejo tan vívido que en algunos momentos consigue hasta sacarnos los colores cuando nos vemos identificados, cuando recordamos las situaciones en las que por poco estallamos. ¡Pero hay que controlarse!
      Bueno, espero que aunque el día a día resulte tan molesto siempre haya alguna cosa, por pequeña que sea que nos relaje, nos haga olvidar toda la mierda que nos rodea y nos permita seguir adelante con una sonrisa, o en su defecto CON UNA BUENA BOLSA LLENA DE ARMAS XD
      Un gran saludo Pabela y muchísimas gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario.

      • #5

        Jun 23 2010

        Pabela - 03:20

        jajajajaja tranqui que en eso de controlarse como buena capricorniana soy experta!! jajaja

  3. #6

    Jun 22 2010

    Markos - 17:02

    Un peliculón. Recomendable para ir a ver a tu jefe antes de pedir un aumento de sueldo ;-)
    La transformación del protagonista y cómo va resolviendo las situaciones angustiosas en las que le mete su nuevo yo, son muy interesanteses (dan para pensar qué es lo que merece y lo que no merece la pena). Y encima la película está bien hecha.
    Salu2

    • #7

      Jun 23 2010

      Cobra - 02:56

      (8/10)

      XD Algunos se ponen música, otros practican yoga al amanecer, pero sin duda esa es la mejor opción, sentirse en el pellejo de Williams cuando abrimos la puerta del despacho del jefe, mientras apaga rápidamente la pantalla con el solitario del Windows o alguna página web de dudosa índole. Genial.
      Me alegro que coincidamos con esta película, disfrutable sin duda alguna y que en ciertos momentos de días desfavorables nuestra conciencia se encarga de hacernos recordar antes de hacer alguna locura.
      Muchas gracias por la visita y por dejar tu comentario. Un saludo Markos.

  4. #8

    Jun 22 2010

    Carlos Gallego - 22:57

    Qué gran peli, quien diga que no le han dado ganas de hacer como en la peli, miente.

    Un saludo.

    • #9

      Jun 23 2010

      Cobra - 02:58

      (8/10)

      No, no voy a mentir, ni una ni todas las veces que me han entrado esas incontenibles ganas ;)
      Un saludo Carlos, es bueno verte por aquí y te agradezco el comentario.

  5. #10

    Jun 23 2010

    El Confesor - 18:49

    Plenamente de acuerdo con todas las opiniones. Uno de los peliculones con mejor ritmo de los 90, la pena es la moralina que te cuelan con las imágenes familiares en vídeo casero que dan ha entender el desequilibrio mental que padece el prota en plan: “si ha hecho eso es porque tiene una tara mental”. Vamos a ver, pienso que cualquiera (y yo me incluyo) llevados al límite seríamos capaces de ponernos en su situación sin necesidad de haber pasado por el psiquiátrico (a mí por el momento no me han detectado ninguna tara mental y me siento identificado con el comportamiento del prota). Lo que es el final del protagonista, esa catarsis al estilo duelo del oeste me parece muy convincente y hasta irónica y llena de cinismo, pero el poner la excusa concienciadora de “si lo hizo fue porque estaba loco” es lo único que no me gusta, por lo demás me parece un film practicamente perfecto y de lo más disfrutable que he visto en mi vida.

    Qué buenas las frases que has apuntado de la peli!! me han entrado ganas de volver a verla!

    • #11

      Jun 25 2010

      Cobra - 03:17

      (8/10)

      Hola Confesor, veo que te jode lo mismo que a mí, que el tío tenga una naturaleza maligna para liarla parda. Como si a alguno de nosotros no se nos hubiera pasado por la cabeza una cosa así, quizás quiera decir que todos somos tenebrosos por naturaleza, quién sabe.
      Creo que una de las cosas que me gusta es la “humanidad” del héroe, ya sea por la buena suerte, ya sea por su actitud o por todo, pero el caos que siembra no parece que sea el de un ser todopoderoso, y eso acerca la trama al espectador, o eso me parece a mí. Y sinceramente, te hace disfrutar mucho más de la misma.
      Un saludo confesor y muchas gracias por dejar tu comentario.

    • #12

      Abr 8 2012

      Ana - 02:12

      Yo pienso igual. Me ha gustado mucho la peli, es fácil ponerte en la piel del protagonista, lo que decís. El toque de humor me ha gustado mucho, en plan, me estoy rallando me piro a mi casa y ahí se queda el coche, cuando destroza la tienda del coreano luego con los de la banda, que si la mujer no le dejaba ver a su hija… pobre hombre… cuando el niño le enseña a usar el bazoka ajajaja
      Lo que no me ha decepcionado es eso que decía que justifiquen su

  6. #13

    Jun 24 2010

    Onetwothree - 18:15

    Sé que la he visto pero ahora mismo no recuerdo casi nada de ella así que me pongo a buscarla desde ya para poder comentar lo antes posible.

    Que ya faltaba yo por aquí y ahora que ya me he liberado un poco espero volver todas las veces que haga falta.

    Un saludo!

    • #14

      Jun 25 2010

      Cobra - 03:20

      (8/10)

      ¡Debes! No hay más palabras. Creo que es fácil adivinar que te gustará, en caso de que no la hayas visto aún. Y para cuando vuelvas a confirmarlo, ahí te dejo mi “I hate to say but, I told you so!” XD
      Un saludo Onetwothree y muchísimas gracias por pasarte por aquí, siempre un placer contar con tus comentarios.

  7. #15

    Jun 29 2010

    serreina - 01:45

    No hace mucho que la volvi a ver, y coincido contigo, Douglas, esta que se sale, con uno de sus mejores papeles (también me gusto mucho en The Game), y una película con mucha fuerza, y con una tensión creciente. Un malo que nos cae bien, de hecho, no es tan malo, solo es víctima de la sociedad.

    Saludos

    • #16

      Jul 9 2010

      Cobra - 18:11

      (8/10)

      Perdona no haber respondido antes. Coincido con el papelón que hace en The Game, algún día caerá por aquí. Muy bueno tu matiz, lo malo e irónico es que nos cae bien por lo que está haciendo ¿seremos en el fondo todos unos violentos? Quien sabe.
      Muchas gracias por tu comentario Serreina, un gran saludo.

  8. #17

    Mar 7 2011

    Shivaka - 17:13

    Siento llegar tan tarde al hilo de los tags y perderme las posibles respuestas de Cobra, pero hace poco que vi la peli y entré aquí por casualidad, mientras buscaba un par de frases que me llamaron la atención de la pelicula. Y en esto me encuantro con este PEDAZO de ARTICULO sobre una cianta que, creo, está injustamente infravalorada por la crítica más convencional.
    Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que has escrito en el articulo y con la crítica que has hecho del film.
    Es cierto que a veces la peli cae un poco por la tara que imponen los grandes estudios a los directores y guionístas, como habeis resaltado. Pero el gran valor de la pelicula es que, a pesar de ello, el conjunto se mantiene muy sólido.
    Pena que no hubiese sido un poco más independiente, porque entonces sí estaríamos ante una auténica obra maestra.

    En otro orden de cosas, esta cinta de impulsos oscuros y violencia en un mundo de seres humanos denaturalizados me recuerda mucho al cine de Abel Ferrara. Creo que con él en la dirección, la cinta hubiese sido absolutamente magistral. Y creo que el guión, tan “visceral” (me refiero a saca pulsiones muy profundas y contradictorias que todos llevamos dentro) hubiese sido muy del agrado de Buñuel.

    Por último destacar una escrena que realmente me gustó mucho de la pelicula y que sirve un poco de síntesis acerca del contenido crítico de la misma. Delante de un banco, un hombre negro protesta porque el banco en donde tiene sus ahorros durante siete años no considera que le concedan un crédito “económicamente viable”. Aparecen las fuerzas del orden y se lo llevan. Esta escena me encantó. Sobre todo por la crítica que subyace. No me refiero a que el banco no le preste dinero a un hombre, pues un banco está perfectamente en su derecho de hacer negocio con quien quiera. Pese a la evidente deshumanización de la propia entidad bancaria. O que la policía intervenga para silenciar las protestas de este señor y sea tan negligente que permita tiroteos a plena luz del día o que las bandas tomen el control de los parques… Ambas cosas son graves, pero las aceptamos. El capitalismo es como es y las fuerzas del orden no son capaces de cubrir todos los frentes que la delincuencia les propone. Hasta ahí, bueno. Es jodido pero se puede sobrellevar. Así es el mundo. Lo que es inazmisible es la hipocresía de la frase que le dieron al pobre hombre para denegarle el crédito. “Es usted económicamente inviable”. Escudarse en la palabrería al mismo tiempo que nos mandan a la mierda y nos dan la palmadita en la espalda con un bonito eufemismo de “es usted pobre” para que no nos vayamos con nuestros ahorros a otra parte. Esta hipocresía está realmente bien expresada en la escena, sobre todo por contraposición con la escena anterior, en la que D-Fens compra un regalo para su hija a un humilde tendero de souvenirs. La comparación sobre ambas formas e hacer negocio es brutal y la crítica, genial.

    • #18

      Mar 8 2011

      Cobra - 11:26

      (8/10)

      Buenas Shivaka y menudo comentario!!!
      No puedo decir sino que aplaudo y coincido con tu escrito. Lo infravalorada que está, las imposiciones que en ciertos momentos se perciben y que si Abel Ferrara la hubiera dirigido madre mía el resultado que hubiese salido de ahí :)
      Me encanta tu descripción y análisis de esa escena, D-Fens se queda anodadado en ese momento, siendo aún más consciente que su batalla y conflicto individual no es sino una respuesta a un entorno hostil provocado por un sistema que ya no ve personas sino simples números y cifras viables o no viables.
      Una película grande por lo que cuenta y la forma de hacerlo, una crítica de la sociedad y a unos valores erróneamente alterados, que difícilmente cambiarán, o eso me temo.
      Muchísimas gracias por pasarte por aquí y dejar tu excelente comentario.
      Un gran saludo y vuelve siempre que quieras.

  9. #19

    Jun 19 2013

    Cine y Peliculas - 19:50

    Esta película la he visto creo que dos veces de principio a fin. La segunda vez me gustó más que la primera. Por el lado de los estrictamente cinematográfico me parece que está muy bien actuada, con un manejo de los tiempos y el suspenso acertado. En cuanto a la historia en si, parece querer hacer una pintura del ciudadano medio estadounidense(wasp)puesto a altisimos niveles de presión y en situaciones límites. Y en este sentido toda su perorata pseudoracista contra los negros, latinoamericanos y orientales, junto a su rechazo del extremismo de derecha encarnado en la historia por neonazis, y su rechazo a la superficial y falsa sociedad de consumo, creo que son una buena pintura de ese sector de la sociedad estadounidense, en ese momento. Creo que las sociedades son más o menos dinámicas y de los 90 a hoy ha corrido agua bajo el puente. Sin dudas una buena película, creíble, buen manejo de los tiempos, el suspenso y la acción. Saludos.

  10. #20

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